Skip to content

Today's Creation Moment

Jul
31
This Carbon-14 Discovery Is a Gem
Job 28:16
"It [wisdom] cannot be valued with the gold of Ophir, with the precious onyx, or the sapphire."
Because half of the radioactive carbon-14 in anything decays to nonradioactive material in 5,730 years, things that are supposedly millions of years old cannot possibly have any. At least that's what...
RSS
share

Tener razón sobre lo que está bien y lo que está mal

Romanos 2:15
mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos...

Aquellos que se ocupan de las ciencias éticas y que creen en la evolución han intentado resolver una explicación evolucionista por la que las personas universalmente tienen un sentido del bien y del mal. Esta línea de estudio es tan nueva que aún no tiene un nombre, aunque algunos han sugerido “neuroética” o “neurociencia moral”.

Mucho del desarrollo de este estudio se basó en las teorías de los filósofos John Stewart Mill y Emmanuel Kant. Mill enseñó que el bien moral se define por aquellas acciones que le hacen el mejor bien a la mayoría de las personas, aún si algunos individuos deben sufrir en el proceso. Kant dijo que el bien moral podía definirse por la pura razón. Luego añaden al filósofo David Hume que enseñó que las personas consideran que una acción es buena si les hace sentir bien. Sin embargo, los investigadores en esta área señalaron que incluso los monos, que no leen filosofía, tienen un sentido del juego limpio. En un experimento, monos que habían aceptado pepinillos como una recompensa empezaron a rechazarlos, luego de ver que otros monos recibían uvas más sabrosas. En este punto en esta nueva “ciencia”, algunos investigadores han concluido que el bien y el mal no son más que el encendido instintivo de las neuronas cerebrales.

Las Escrituras, por otro lado, dicen que Dios ha escrito Su ley en nuestros corazones. Esta es una explicación mucho más lógica del sentido universal del hombre sobre el bien y el mal.

Oración: 
Te agradezco, Padre, por Tu ley, y por el consuelo que encuentro en el Evangelio del perdón. Amén.
Notas: 
Discover, 4/04, pp. 60-65, Carl Zimmer, “Whose Life Would You Save?”