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Today's Creation Moment

Oct
24
How to Make a "Bananatrode"
Psalm 147:5
"Great is our Lord, and of great power: his understanding is infinite."
Just imagine a scientist going to the supermarket where he picks up a banana, an antenna from a blue crab, and a whisker from a catfish. He takes these back to his lab, hooks them together and...
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Ningún cerebro, todo ojos

Eclesiastés 6:9
Más vale lo que ven los ojos que un deseo que pasa. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.

Por lo general asociamos los ojos con nuestro cerebro porque son dos partes de nuestro sistema nervioso que trabajan estrechamente. Nuestro cerebro es necesario para interpretar lo que ven nuestros ojos. Sin embargo, la ofiura, pariente de la estrella de mar, tiene miles de ojos y ningún cerebro.

El cuerpo de la ofiura está cubierto de un material flexible cristalino. Insertado en este material se encuentran literalmente miles de lentes perfectamente formados que recolectan luz. Cada uno de estos lentes es casi la mitad de diámetro de un cabello humano. Los investigadores comentaron que estos lentes son mucho más finos que cualquier cosa que podamos ingeniar. Los estudios demuestran que todos estos lentes funcionan juntos para actuar como un ojo gigante. Parecen trabajar más bien como un ojo compuesto de una mosca. Los lentes enfocan la luz entrante sobre fotorreceptores. Los investigadores creen que este arreglo permite que la ofiura forme una imagen de sus alrededores y para darse cuenta de la hora del día. Si la luz de hace demasiado brillante, la ofiura puede oscurecer su piel, en efecto, ponerse gafas de sol. ¡Aún más sorprendente es que la ofiura hace todo esto, a pesar del hecho de que no tiene cerebro! Como dijo un investigador, “Esto es una ingeniería muy inteligente”.

Las maravillas que han salido de la mano creativa de Dios puede llevar aún a los evolucionistas a utilizar el lenguaje de la creación. Sin embargo, el plan más grande de Dios es Su plan para nuestra salvación.

Oración: 
Te agradezco, amado Señor, por la belleza y la maravilla que tu mano ha puesto sobre esta creación. Amén.
Notas: 
Maia Weinstock, “A Thousand Eyes Without a Face,” Discover, 11/01, p. 16.