Insecticida natural
Una forma interesante que ayude a los jóvenes que obtengan una apreciación por la creación de Dios es pedirles que resuelvan ciertos problemas que el Creador mismo tuvo que resolver.
Utilicemos el ejemplo de las semillas. Las plantas necesitan semillas para producir la próxima generación. ¿Pero cuál de todos los insectos se alimentan de las semillas? Como creador, uno podría decidir que los insectos no coman semillas. ¿Pero qué comerían los insectos? ¿Podemos deshacernos de los insectos? Si lo hacemos ¿Qué crearíamos para hacer todas las labores importantes que realizan los insectos en la ecología? La conclusión debe ser que necesitamos insectos, y que ellos necesitan comer algo. Las semillas son un alimento conveniente para ellos. ¿Así que cómo diseñamos semillas tanto para las plantas como para los insectos y así salgan ambos beneficiados?
Al dejarlos solos para resolver este problema, tal vez en pequeños grupos, los jóvenes tienen la probabilidad de proponer dos soluciones populares. Una planta puede ser diseñada para hacer tantas semillas que no habría posibilidad de que los insectos se las coman todas. O algunas plantas podrían ser diseñadas para que produzcan semillas que tengan un insecticida natural.
Y ambas de estas soluciones al problema por lo general se encuentran entre las semillas. Varios estudios muestran que las plantas que producen tantas semillas que los insectos nunca podrían comérselas todas por lo general no producen semillas que son venenosas para los insectos. Pero las plantas que producen menos semillas y más grandes a menudo producen semillas enlazadas con insecticidas naturales. Como resultado, los insectos pueden comer y a las plantas se les permite reproducir la próxima generación.
