Caracoles bien diseñados
Cada uno de nosotros podemos aprender acerca de la forma de trabajar de Dios con nosotros por medio de un caracol de agua dulce que a menudo es devorado por las jaibas.
Cuando la vida es fácil y no hay jaibas alrededor para amenazar a un caracol, por lo general vive solo tres o cinco meses y crece hasta solo un-dieciseisavo de una pulgada. Pero si las jaibas están alrededor para amenazar y comer los caracoles crecerán dos o tres veces más grandes y vivirán dos o tres veces más tiempo. Esto no solo ayuda a asegurar que la población de caracoles continúe, sino que significa que hay más caracoles reproduciéndose cuando su población está amenazada.
A pesar de su supuesta poca importancia, nuestro Creador ha diseñado caracoles para desempeñar un rol importante en la mantención de la ecología. Por esta razón, y porque Él los hizo, Él ha provisto a los caracoles con la habilidad de prosperar bajo estrés. No tienen éxito por su propio esfuerzo; los caracoles no hacen nada más que lo que el Creador les diseñó que hagan.
Las lecciones que podemos aprender de estos caracoles son fáciles de hablar pero a veces difíciles de vivir. Ante todo, si el Creador se preocupa tanto por los caracoles, entonces ninguno de nosotros es de tan poca importancia para que nuestro Creador nos ignore. Y cuando la vida es difícil para nosotros, nuestra ayuda no se encuentra en nuestros propios pobres poderes sino en el poder de Aquel que nos hizo y envió a Su Hijo para nuestra salvación. Al encomendarle todo a Él y al hacer Su voluntad, le facilitaremos a que nos de una vida más completa.
