La obra de una inteligencia superior
Si descubriéramos la obra de una inteligencia tan superior a la nuestra que no pudiéramos entenderla, ¿Ni siquiera la reconoceríamos por lo que es?
Si nos enfrentaran con la obra de tal inteligencia, ¿qué pensaríamos? Imagínese al bosquimano africano examinando una simple calculadora. Todo lo que vería sería una caja plana sin ningún propósito aparente. Si la abriera, todo lo que encontraría es una aparente conglomeración sin propósito de alambres. Él inclusive podría decidir que el objeto era algo natural – tal vez algo que creció en un árbol – en vez de el diseño y trabajo cuidadoso de otro humano.
Cuando nos enfrentamos con la inteligencia de Dios en la creación, a menudo es fácil para nosotros, como los bosquimanos, ver las cosas que no entendemos como algo que simplemente sucede. En realidad esto es de lo que se trata el debate de los orígenes. Pero nada solo sucede. Mientras que la pata de una hormiga parece ser algo simple – algo natural para nosotros – los soviéticos aprendieron que no es así. Su vehículo lunar, el Lunakod, fue diseñado para caminar sobre la luna con patas articuladas como las de la hormiga. El diseño del vehículo inspiró un nuevo respeto entre los científicos soviéticos por la pata de una simple hormiga – ya que fue difícil para diseñar y tomó muchos años para producirla.
En Romanos 1 Dios dice que Su poder y majestad están evidentes en lo que Él ha creado en la creación. Estamos aprendiendo que nada solo sucede; inclusive las cosas más simples requieren un gran trabajo y esfuerzo para diseñar y construir.
