El ojo increíblemente sensible
El ojo humano es tan increíblemente sensible que de hecho puede detectar una sola partícula de luz – un fotón.
La verdad es que el ojo humano es tan sensible que si no fuera por rasgos especiales dentro del ojo que procesan billones de piezas de información que entran al ojo cada milésima de segundo, estaríamos agobiados. Aunque el ojo puede detectar incluso un solo fotón de luz, no pasará una imagen a su cerebro hasta que hayan llegado por lo menos seis fotones a la misma área del ojo. Si este no fuera el caso, en una noche oscura no veríamos nada más que estática, ya que menos de seis fotones no se podrían enfocar a una imagen y nos parecerían nada más que estática.
Esta provisión especial hace que uno se pregunte si el ojo no fue diseñado por un Creador de completa sabiduría. Después de todo, ¿Cómo podría una casualidad y mutaciones sin sentido saber acerca de las leyes básicas de la física que controlan el comportamiento de la luz? El rango de la sensibilidad del ojo es también un millón de veces más que el de nuestras películas fotográficas modernas, proveyéndonos con un rango dinámico de 10 billones a uno. Mientras que la sensibilidad más grande es necesitada en noches oscuras, un control interno del ojo reduce esa sensibilidad para la luz del día.
¡La ciencia no descarta a Dios del todo! ¡Nuestro conocimiento del funcionamiento del ojo demanda la conclusión de que somos la creación de un Dios sabio y poderoso!
