Las flores falsas de hongos
Mientras las abejas continúan en su trabajo de recoger néctar, también polinizan muchas especies de flores, haciendo que sea posible la vida de próxima generación de flores. Sin embargo, el hongo que causa la moniliasis todavía engaña a la abeja para que ésta haga posible la existencia de la siguiente generación, a pesar de que no tiene flores, ni polen, ni néctar.
Tan pronto como el hongo infecta las hojas de la planta de mora, las hojas empiezan a marchitarse. No obstante, también hacen algunas otras cosas sorprendentes. Las hojas infectadas empiezan a exudar una substancia parecida al néctar, envían un olor y reflejan la luz en un rango ultravioleta. Para una abeja, estas son las tres señales inconfundibles de una flor.
Las abejas aterrizarán en las hojas tomando el líquido que exuda de las hojas mientras que a la vez sus cuerpos se llenan de esporas del hongo. Tarde o temprano, aterrizarán sobre una flor de mora saludable, dejando esporas que infecten la flor. Las flores de la mora que han sido infectadas con las esporas producen moras momias sin semillas y sin sabor que están llenas del hongo. El hongo se halla latente dentro de las moras hasta la primavera cuando infecta las nuevas hojas de la mora, empezando así nuevamente el ciclo.
Si el hongo moniliasis inventó este sorprendente plan para reproducirse, debería que tener un mayor conocimiento de la bioquímica que el de la ciencia moderna y un buen conocimiento tanto de la física de la luz y del comportamiento de la abeja. Si no vale para nada más, el hongo moniliasis nos enseña que la creación no pudo hacerse a sí misma. ¡El Único Creador y Dios lo hizo todo!
