El hombre no fue el primero en realizar la ingeniería genética
“Usted es lo que come”. Todos hemos escuchado este dicho. No quiere decir que si usted come mucho pollo, literalmente se convertirá en pollo. Pero ahora la ciencia ha descubierto una criatura para la cual el dicho es literalmente cierto, en parte, hasta el nivel genético.
La babosa de mar verde llamada Elysia chlorotica es más que una forma de hoja. Ella come algas y luego de un par de semanas no necesita comer durante el resto de su vida que dura un año. En realidad ella fotosintetiza su propia comida al robar los genes para la fotosíntesis de las algas que come. Sin embargo, los genetistas sabían que la información genética que roba de las algas solo le da una décima del ADN que necesita para codificar las proteínas que necesita para poder continuar la fotosíntesis. En busca de la respuesta a este misterio, los científicos estudiaron de cerca el ADN de la babosa. Descubrieron que la información genética faltante en realidad se podía encontrar en la babosa. Lo que es más esta información era idéntica a la información genética de las algas. En otras palabras, la babosa roba toda la información genética necesaria para la fotosíntesis. ¡Los científicos están desconcertados de cómo la babosa logra esta maravilla!
Por supuesto, no es ningún misterio cuando uno sabe que el mismo Creador que diseñó el ADN también diseñó a la babosa de mar que puede robarla selectivamente.
