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Today's Creation Moment

Feb
22
The Talking Ear
James 1:22
"But be doers of the word, and not hearers only, deceiving yourselves."
Can your ear talk to you? New research seems to show that your ear actually generates sound that echoes whatever you hear. Startled scientists are making new discoveries that appear to show that we...
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Espejo Mágico

I Corintios 13:12
“Ahora vemos por espejo, oscuramente; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido”.

Es un mito ampliamente aceptado en nuestra era tecnología manejada por computadora que las personas de hoy son en alguna manera más avanzadas que las personas miles de años atrás.  

La perspectiva bíblica es que el hombre siempre ha sido hombre.  Este tiene hoy las mismas emociones, preocupaciones y necesidades que ha tenido siempre.  Él siempre ha sido igual de curioso acerca de su mundo como hoy.  La medida bíblica del hombre no es tecnológica, sino moral.      

La mayoría de estos puntos son difíciles de comprobar.  Sin embargo, ocasionalmente el hombre moderno descubre evidencia antigua que revela tecnología asombrosa e inventiva.  El makyo, o espejo mágico, fue inventado en China hace siglos atrás.  Es un espejo hecho de bronce pulido que tiene un diseño fundido en la parte trasera.  Sin embargo, cuando el espejo es utilizado para reflejar luz en una pantalla, la imagen en la parte trasera del espejo aparece en la pantalla.  ¿Por qué hace esto el makyo?  El primer escrito sobre el tema fue publicado en 1877.  Los científicos modernos han estudiado los espejos utilizando la mayoría de métodos conocidos de análisis de metal.  Sin embargo no han podido resolver el secreto del espejo.  Ciertamente, fue un genio, el inventor chino sin nombre que diseñó el makyo hace siglos.   

El hombre siempre ha sido curioso e inventivo.  Sin embargo, la verdadera medida para cada uno de nosotros se centra en el perdón de pecados que ha sido dada a nosotros por Jesucristo en la cruz del Calvario. 

Oración: 
Amado Padre celestial, perdóname por aquellos momentos cuando he olvidado que somos medidos en términos de nuestro pecado y el perdón de pecados a través de Jesucristo, no en términos de nuestra astucia. En nombre de Cristo Jesús. Amén.
Notas: 
Dietrick E. Thompson. 1984. Inscrutable. Science News, vol. 125, Jan. 14. p. 30-31.