Dinosaurios de Alaska
En Génesis 1:7 las Escrituras describen la división de las aguas de Dios. El relato de la creación nos cuenta que Dios utilizó un “firmamento” para dividir las aguas en aquellas que estaban sobre el firmamento y aquellas que estaban debajo del firmamento. Un estudio cuidadoso del original en hebreo indica que el firmamento era una capa relativamente delgada de algo entre las aguas del mar y las aguas de arriba. Cuando dibujos de nuestra Tierra fueron tomados primero desde el espacio, mostraban que la atmósfera es en realidad una capa delgada, que abraza la superficie de nuestro planeta.
Los meteorólogos que creen en la creación han mostrado que una marquesina delgada de vapor de agua, varias millas sobre la Tierra habría permitido al sol y a las estrellas el brillar a través de ella. Sin embargo habría creado un efecto de invernadero que mantuvo a todo el clima de la Tierra relativamente regular y apacible. Esto encaja con la evidencia geológica de que la Tierra una vez tuvo un clima más cálido y más regular.
Una verificación dramática y científica de esta explicación vino en 1961 cuando los huesos de tres especies de dinosaurios y dos reptiles tropicales fueron descubiertos en la tundra de Alaska cerca de la Bahía de Prudhoe. Hoy, esa área es demasiado fría para sostener tal vida. Este encuentro dramático ni siquiera fue revelado hasta 1984. Desde entonces, otros restos tropicales, incluyendo más dinosaurios, se han descubierto más al norte.
Mientras que no miramos a la ciencia para probar la Biblia, sabemos que los descubrimientos científicos exactos nunca discreparán con lo que la Biblia nos dice acerca de la historia de la Tierra.
