Nacido para buscar casa
Todos hemos escuchado el antiguo dicho “Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos”. Por lo general se lo dice para animar a una persona a que ponga más esfuerzo. Mientras hay beneficios para el trabajo duro, no es exactamente acertado decir que Dios ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Los cangrejos ermitaños son una de las criaturas más industriosas que usted pueda encontrar a la orilla del mar. Nunca parecen completamente contentos con la concha que han escogido como su hogar. Parece que constantemente están probándose nuevas conchas. A veces el cangrejo ermitaño se probará un nuevo encuentro, regresará a su antigua concha, y luego se probará una vez más la concha nueva solo para ver cual ofrece más comodidad.
Obviamente hay más en esta historia que solo la personalidad quisquillosa del cangrejo ermitaño. Dios dio al cangrejo ermitaño la habilidad de sentir el calcio – aquello de lo cual están hechas las conchas. Los cangrejos ermitaños inclusive pueden disolver el calcio de las conchas enterradas. Las investigaciones muestran que un cangrejo ermitaño favorece las conchas que tienen más calcio, siempre y cuando les quede cómodo.
Si los cangrejos ermitaños no pudiesen encontrar las conchas con más calcio – las conchas más fuertes – los cangrejos ermitaños podrían poner sus vidas en peligro al tomar hogares inadecuados. Dios dio al cangrejo ermitaño habilidades especiales antes que el cangrejo ermitaño empezara a utilizar esas habilidades para ayudarse a sí mismo. Al revisar nuestros propios logros, hacemos bien en aplicar la lección del cangrejo ermitaño a nosotros mismos, y aprender a utilizar los talentos que Él nos ha dado.
