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Today's Creation Moment

Apr
18
The Days in Genesis
Genesis 1:5
“And God called the light Day, and the darkness he called Night. And the evening and the morning were the first day.”
Silently, a huge, powerful form slides through the deep, cold, dark depths of the sea. The men aboard the nuclear submarine have seen neither sun nor daylight for months, yet each one knows what day...
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Conozca a Caifás

Juan 11:49-50
"Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: 'Vosotros no sabéis nada, ni os dais cuenta de que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca'".

Un asombroso descubrimiento en Israel está dando nueva luz sobre la vida en tiempos bíblicos.  El descubrimiento  está permitiendo a los científicos y al resto de nosotros llegar a conocer a un importante personaje del Nuevo Testamento.  

Los arqueólogos israelitas creen que han descubierto los huesos del Sumo Sacerdote Caifás.  Si estos huesos en realidad pertenecen a Caifás, significaría el primer descubrimiento de los restos de una figura principal mencionada en el Nuevo Testamento.  El descubrimiento fue hecho accidentalmente en 1990 mientras algunos trabajadores estaban ensanchando el camino a través del Bosque de Paz.

Los investigadores no querían revelar su anuncio hasta que se hubiesen satisfecho a sí mismos que tal anuncio trascendental fuese justificado.  La cueva de entierro tiene tres menciones del nombre “Caifás”.  Un osario, o una caja de huesos, dentro de la cueva tenían inscrito, “José, hijo de Caifás”.  Otros registros identifican al “Caifás” que condenó a Jesús como José, hijo de Caifás.  Una moneda encontrada en la cueva fue acuñada entre el 37 y 44 DC.  El osario contenía los huesos de seis personas.  Había dos infantes, un niño, un joven, una mujer adulta y un hombre de alrededor de 60 años de edad, de quien se cree fue Caifás mismo.  

Fue de la conveniencia política que Caifás dijera que sería mejor que un hombre muera por el pueblo que toda una nación perezca.  Sin él saberlo, fue profético.  Jesucristo sí murió para salvarnos a todos de las eternas consecuencias de nuestro pecado.

Oración: 
Amado Señor Jesucristo, Te agradezco que dejaste el cielo y soportaste el sufrimiento de la cruz para que mis pecados puedan ser perdonados. Ayúdame siempre a atesorar lo que has hecho por mí y a mostrarte mi agradecimiento en la vida que vivo. Amén.
Notas: 
Greenhut, Zvi. 1992. "Burial cave of the Caiaphas family." Biblical Archaeology Review, Sept./Oct. p. 29.