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Oct
23
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Proverbs 3:11-12
"My son, despise not the chastening of the LORD; neither be weary of his correction: For whom the LORD loveth he correcteth; even as a father the son in whom he...
It sounds like science fiction to suggest that if someone typed your name into a computer and misspelled it, the computer would find and correct it. This would need a very sophisticated software...
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La frágil serpiente cascabel

Juan 3:14
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado…”

La serpiente cascabel es una criatura peligrosa, aunque sorprendentemente vulnerable.  Aunque usted no lo crea, los roedores, en vez de ser víctimas fáciles del cascabel, son uno de sus más grandes enemigos.  Las ardillas terrestres a veces atacan a las serpientes cascabel, embistiendo y mordiéndolas.  Las ardillas terrestres pueden infligir heridas que se infectan y causan la muerte de la serpiente.  A menudo se salen con la suya porque sus reflejos son mucho más rápidos que los de las serpientes.
    
Aquellos que manipulan las serpientes cascabel deben tener cuidado de su mordida.  Pero deben ser igualmente cuidadosos de cómo levantan la serpiente, porque su cuello se puede romper fácilmente.  Si una serpiente cascabel es atrapada por solo 20 minutos en un sol de mediodía, ésta puede entrar en convulsiones.  Y si se la pone en la tierra con una inclinación demasiada pronunciada, su corazón, incapaz de bombear cuesta arriba, puede fracasar.  De hecho, el simple hecho de manipular a una serpiente cascabel puede causar que ella misma se mate de hambre.
    
La Escritura muchas veces se refiere al diablo como la “serpiente”.  Sin embargo, así como la serpiente cascabel es verdaderamente mortal, pero también muy vulnerable, así también es el diablo verdaderamente mortal, y a la vez muy vulnerable.  Todos los que creen en Jesucristo como su Señor y Salvador sobre el pecado, la muerte y el diablo, tienen a través de Cristo, la victoria.   Aunque muchas veces al diablo le gustaría que olvidemos que él es un enemigo ya vencido.

Oración: 
Amado Señor Jesucristo, Te agradezco que a través de Tu muerte inocente y sufrida me has librado del pecado, la muerte y el diablo. Aunque sé que en esta vida, todavía tendré que contender con el diablo, siempre mantenme consciente que Tú lo venciste por mí. Amén.
Notas: 
Terry Dunkle, “A Perfect Serpent”, October, Science 81.