El león de David Livingstone
En el programa de hoy queremos dejar que el médico misionero, el Dr. David Livingstone, nos hable de su diario escrito en 1872. Él escribió sobre la misericordia de Dios al experimentar ser la pretendida víctima de un león, “rojo de dientes y garras”.
“Escuché un grito. Arrancando y mirando a medias hacia atrás, vi al león justo en el acto de brincar sobre mí. Yo estaba sobre una pequeña subida; él agarró mi hombro al saltar y ambos caímos a la tierra juntos. Rugiendo horriblemente cerca de mi oído, me sacudió como un terrier hace con una rata. El shock produjo un aturdimiento similar a aquel que parece ser sentido por un ratón luego de ser sacudido por primera vez por un gato. Causó un estado de ensueño en el cual no había ningún sentido de dolor o sentimiento de terror, aunque muy consciente de todo lo que estaba pasando. Es como lo que los pacientes parcialmente bajo la influencia de cloroformo describen, que ven toda la operación pero no sienten el cuchillo. Esta condición singular no fue el resultado de ningún proceso mental. El sacudón aniquiló el temor, y no permitió ningún sentido de horror al ver a la bestia. Este estado peculiar probablemente es producido en todos los animales matados por los carnívoros; y si es así, es una provisión misericordiosa de nuestro Creador benevolente para minimizar el dolor de la muerte”.
