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Proverbs 3:11-12
"My son, despise not the chastening of the LORD; neither be weary of his correction: For whom the LORD loveth he correcteth; even as a father the son in whom he...
It sounds like science fiction to suggest that if someone typed your name into a computer and misspelled it, the computer would find and correct it. This would need a very sophisticated software...
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Los increíbles poderes de cicatrización del cuerpo

Marcos 2:17
“Al oír esto Jesús, les dijo: —Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

Dios le ha dado a su cuerpo increíbles poderes de cicatrización y reparación y casi se podría decir que llevamos dentro nuestro propio doctor y farmacia.

Cuando se prueban nuevas medicinas, a un grupo de pacientes se les da la medicina y a otro un placebo.  El placebo no hace nada pero nadie sabe a quien se le da.  Sin embargo, los doctores han sabido por años que un “efecto placebo” se da por ejemplo si el cuerpo piensa que está recibiendo una aspirina para un dolor de cabeza pero en realidad está recibiendo un placebo, el cuerpo espera que la medicina funcione y el dolor de cabeza a menudo desaparecerá.  Estudios de años recientes han mostrado que el cuerpo sí produce sus propios analgésicos.  ¡Se ha encontrado que uno de estos químicos analgésicos hecho por el cuerpo puede reducir el dolor tan efectivamente como 8 miligramos de morfina o 80 miligramos de Damerol (un analgésico)!

Estudios sobre la farmacia incorporada del cuerpo han, hasta ahora, confirmado que el cuerpo también puede tratar la tos, la ansiedad, la presión alta, la depresión, el asma, el resfriado, la artritis, las úlceras, el colesterol alto e inclusive verrugas.  A menudo, las medicinas que tomamos simplemente dan al cuerpo el “permiso” de realizar su propia cura al hacernos creer que nos vamos a mejorar.

La medicina a menudo es el estudio de cómo el cuerpo resuelve los problemas – ¡en otras palabras, un estudio de la obra del Gran Médico Mismo!

Oración: 
Amado Señor Jesús, Tú nos hiciste y Tú eres el gran Sanador tanto del cuerpo como del alma. Te agradezco por las maravillosas habilidades que Tú le has dado a mi cuerpo para cuidarse a sí mismo. Pero si Ti, mi alma no tiene sanidad. Confío en Tu expiación por mi pecado. Amén.
Notas: 
Boyce Rensberger, “Faith makes placebos act like real thing,” Star Tribune, Monday/October 9/1989, pp.1E&5E.