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Dos pares de oídos ofrecen una historia contundente

Salmos 78:1
"Escucha, pueblo mío, mi Ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca”.

¿Alguna vez se ha preguntado para qué son aquellos dobleces en su oído?    Los científicos recientemente confirmaron sus sospechas de que aquellos pequeños dobleces, llamado pabellón auricular, nos ayudan a darnos cuenta de donde vienen los sonidos.  Todos esos pequeños dobleces amplifican o debilitan ciertas frecuencias, y su cerebro procesa estos cambios y llega a darse cuenta de donde viene el sonido que usted escucha.

Ahora viene el misterio.  Su pabellón auricular es único en usted.   Los pabellones auriculares han sido comparados con las huellas digitales – cada persona tiene un pabellón único.  Esto significa que su pabellón auricular hace cosas distintas al sonido que escucha, y digamos,  difiere del de su esposa.  Sin embargo, si los dos escuchamos el mismo sonido, los dos podemos darnos cuenta de donde viene.  Los científicos han teorizado que el cerebro está diseñado para aprender la forma única de su pabellón auricular, y de esto, aprender como encontrar la fuente del sonido.  Esta teoría fue recientemente confirmada.  Científicos dieron moldes plásticos diseñados para cambiar la forma del pabellón auricular.  Luego de que los moldes fueron implantados en los oídos, los sujetos descubrieron que les tomó varias semanas desarrollar la habilidad de discernir el alto de una fuente de sonido.  Aún más interesante es que cuando los moldes se removieron, los sujetos no tuvieron que re-aprender como discernir el alto del sonido.   Un investigador comparó esto al aprender un nuevo idioma.  Los cerebros ahora podían efectivamente utilizar los dos pares de pabellones auriculares. 

Esta habilidad de re-aprender como discernir la altura y dirección del sonido, inclusive si nuestro pabellón está herido, apunta hacia un Creador sabio que provee para nuestras necesidades.  Un plan de contingencia como este no pudo venir de una evolución sin discernimiento y sin amor.

Oración: 
Te agradezco, amado Padre, por la habilidad de escuchar y leer Tu Palabra para que yo pueda aprender más acerca de mi Salvador. Amén.
Notas: 
J.T. The Brain gets a (new) earful, Science News, November 14, 1999, v.154, p. 316