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Today's Creation Moment

Apr
19
The Days in Genesis
Genesis 1:5
“And God called the light Day, and the darkness he called Night. And the evening and the morning were the first day.”
Silently, a huge, powerful form slides through the deep, cold, dark depths of the sea. The men aboard the nuclear submarine have seen neither sun nor daylight for months, yet each one knows what day...
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La auto defensa de la papa

in
Salmos 91:3
"Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora”.

Los Andes peruanos dieron al mundo la papa, que es una de los cultivos más grandes del mundo de hoy.  El problema es que, la papa moderna está plagada de escarabajos de papas y pulgones, que también llevan algún tipo de enfermedad viral a la planta.  Sin embargo, una papa salvaje encontrada en los Andes Bolivianos está siendo estudiada porque parece ser muy resistente a estas pestes.

La papa boliviana se defiende utilizando diminutos vellos en sus hojas llamados trichomes.  Hay aproximadamente el mismo número de trichomes altos y cortos en las hojas, y trabajan juntos para proveer un completo sistema de defensa para la planta.  Las vellosidades están tan cercanamente espaciadas que inclusive un pulgón diminuto no las puede evitar.  El fin de cada vello tiene un bolso lleno de químicos de defensa.  Los trichomes cortos liberan sus químicos sólo cuando se les altera.  Los trichomes largos continuamente liberan sus químicos.  Cuando un pulgón se sube en una hoja, sus patas no pueden evitar llegar a estar en contacto con el fluido pegajoso que liberan los trichomes cortos.  Para asegurarse de que el pulgón recoja suficiente de ese fluido pegajoso, la planta también libera un químico que agita al pulgón.  Este líquido pegajoso finalmente se cuaja en una masa dura, dejando que el pulgón se muera del hambre.  También parece que un olor emitido por uno de los trichomes hace que las hojas sean completamente desagradables al gusto de los escarabajos de papas.

Algún día se podría desarrollar una papa que pueda salvarse a sí misma de la pestilencia de los pulgones y escarabajos.  Pero nosotros no podemos salvarnos a nosotros mismos de la pestilencia del pecado.  Esa es la razón por la que Dios envió a Su Hijo, Jesucristo, a morir en la cruz por nuestros pecados.

Oración: 
Señor, te agradezco que puedo depender en Ti para mi salvación. Amén.
Notas: 
Bombardier Beetles and Fever Trees, William Agosta, pp. 22 25.